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Y todo esto a las 10 de la mañana

Archivado en Personal • Fecha: 02-08-2005 19:50:00

Cuando sales a correr te atraviesan todo tipo de miradas.

Desde que empezó el verano y con las vacaciones me he habituado a salir a correr varias veces por semana, me recorro un pequeño circuito construido en mi imaginación que siempre repito una y otra vez cronometrándome y notando las mejoras. Normalmente tardo una media hora en hacerlo y la verdad, son muchas las cosas que se ven y que te pueden ver hacer a las 10 de la mañana.
Hoy tocaba ir a correr, sonaba el despertador a las 9:00 de la mañana con resignación me pongo de pie y con pocas ganas me visto, desayuno y me preparo para mi pequeña prueba. Salgo a las 10 de la mañana y empiezo a correr, atravieso el barrio. Hay poca gente a esta hora tan solo algunas señoras que salen a comprar temprano para no tener que salir cuando peque más el sol, bajo hasta el pabellón. En el pabellón me tuerzo y voy avenida arriba hasta la estación de RENFE, durante mi trayecto paso por la piscina donde observo que la están preparando para abrirla dentro de una hora. Voy escuchando las noticias de las 10 por la radio-mp3, constantemente se me salen los cascos y a veces se me escapa un “joder” que llama la atención a algunos que están sacando al perro.
Llego a la curva de la estación, ahí siempre hay un grupo de personas que esperan el autobús para proseguir su viaje a no se donde, noto como amenizan su aburrida espera viendo pasar a ese chico alto de blanco que no tiene otra cosa que hacer a las diez de la mañana que ponerse a correr. Cojo la curva y voy calle abajo hasta la carretera del Parquesur, normalmente en este tramo me encuentro con madres e hijos que van a comprar los últimos restos de las rebajas, desde lejos me oyen acercarme y se van dando la vuelta una y otra vez como cerciorándose de que lo que ven es real, alguien corre por gusto a las 10 de la mañana. Llego al parque que esta al lado del Parquesur, me lo recorro dos veces bordeándolo, subiendo por la carretera de Villaverde hasta la gasolinera.
En el parque ya es distinto, las miradas y tipo de personas cambian, están los jubilados que me miran como si me reconocieran el mérito de salir a correr por gusto a la misma hora a la que ellos salen a pasear, esta la jardinera que siempre simpáticamente me hecha un poco de agua para refrescarme y luego están los demás locos o deportistas según se mire que al igual que yo salen matinalmente a correr, ellos son mis competidores, cada uno llevamos un ritmo pero siempre se perciben piques, al final terminas corriendo casi a sprint para ganar a ese otro que intenta seguir tu ritmo y que al final deja de correr cogiendo otro camino para disimular su derrota ante ti.

Termino muerto de correr, me voy a un banco y empiezo a estirar, muchas veces me tumbo en el banco y observo lo que pasa… están los jubilados tomando el sol, la gente que pasea a los perros, un chico discapacitado que siempre le veo corriendo en la misma zona… en esos momentos estoy orgulloso de mí a veces para estirar doy gritos y pego saltos sin ningún tipo de rigor y sentido, pero me da igual porque nadie me observa, estoy parcialmente solo únicamente acompañado por gente que hace lo mismo que yo, el madrugón ya se ha olvidado.
Desde el parque voy hasta casa andando, sudado, me paso por el pabellón a ver si todavía queda el 20minutos, casi nunca lo pillo en esta ocasión los jubilados son más rápidos que yo. Llego al barrio, la gente ya se ha despertado y sale a comprar, me miran con cara de incredulidad ¿de dónde puede venir ese chico con este calor tan sudado?. Llego a casa me ducho, pelo algo de fruta y me tumbo en el sillón a ver la tele… es una sensación de relax, de satisfacción, de gusto, de orgullo, de auto-reconocimiento… como diría Karlos Arquiñano, amigos esto es una gozada.


Escrito por Alberto Esteban
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Comentarios

  1. Sé de lo que me hablas. Mi situación es algo diferente... Yo salía a correr por la tarde y un día me dio por salir a las 7.30 de la tarde, sí sí, de la tarde. El calor era asfixiante y de camino al parque en el que corro la gente me mira como diciendo: este tío está un poco "pasao" de rosca, con esta "caló ande va?". Después de diez minutos corriendo y con la lengua hacia la derecha como los perros me doy cuenta de que he salido demasiado pronto a correr. Pero llego al parque y cuando te encuentras con otros "pasaos de rosca" como yo y la cosa cambia. El ritmo aumenta como embargado por una energía común que compartimos todos los locos (algunos dirían deportistas). Yo estiro en el parque de al lado de mi casa y no tengo el apoyo de los otros locos para dar grititos, sin embargo, las miradas que se paran en tí cuando estás estirando hacen que a uno se le suba la moral.

    Arriba el deporte, abajo las lorzas, arriba sudar, abajo las lorzas, arriba un cuerpazo y abajo ¿el qué? Pues las lorzas. El deporte es estupendo.

    roncero — 02-08-2005 22:44:31


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