Sobre mi viaje de vuelta de vacaciones
Pues se terminaron mis vacaciones ya y no han terminado muy bien que digamos. El pueblo y las fiestas muy bien, claro esta pero el fin de vacaciones antes de llegar a Leganés hay que atribuírselo al viaje de vuelta y este no ha sido de ningún modo de mi agrado.
Normalmente voy y vengo, bueno, me llevan y me traen en coche pero esta vez me tuve que venir en autocar ufff, 250 km. Había llegado a las 8:30 de la mañana a casa y sin dormir y con un vaso de leche por desayuno a saco a la estación que a las 10:00 partía mi viaje. Llego a la estación, me subo, me toca en el peor sitio donde se puede estar, en la plaza número dos que es justo la que esta detrás del puesto de conductor pero no al lado de la ventanilla sino al lado del pasillo, por lo que me ha tocado chuparme todo el viaje enfrente de un mural separador, y con la cortinilla corrida porque la muchacha de mi lado le daba el sol… bien, a esto hay que sumarle que el mural que separaba mi posición de la del conductor dejaba menos espacio de piernas que de costumbre, asique yo, caballero de 1.88 de altura y con piernas XXL he tenido que ir encogido con las puntas de los pies para dentro por imposibilidad de meter los pies por debajo de un asiento delantero que no tenía. Luego estaba lo del equipaje de mano, me subí al autocar con la cartera con todos los libros por si se me ocurría leer (ingenuo de mí) y el neceser con los frascos, gafas y demás artilugios. Este equipaje se supone que va en la parte de arriba en unos habitáculos muy bien definidos pero nada, no los pude utilizar porque eran demasiado pequeños para meter mi carterón de libros y el neceser asique tuvieron que ir encima de mí porque ni siquiera podía meterlos entre las piernas….. 4 horas de viaje, in-so-por-ta-ble, me pusieron una película de dibujos animados que provocan tirones en mi cuello por tener la cabeza tanto tiempo mirando para justo encima de mí, las piernas entre estar encogido y el peso de los bultos ya ni las sentía y mi compañera de asiento que para complicar la situación iba dormida y no me daba ningún tipo de conversación.
Y llegué a Madrid, a la estación sur de autobuses en busca del tren que me llevara a Leganés. Tras estar 15 minutos estirándome y despertando a mis inhabilitadas piernas cojo la maleta, sin ruedas… asique allá voy con mochila sobresaturada de libros, con el neceser en una mano y con la maleta sin rudas de la otra a buscar el puto tren… Suerte que las vacaciones no han sido como el viaje de vuelta.