Sobre las mascotas que he tenido en mi infancia y como acabó mi relación con ellas.
Me reconozco un apasionado de la naturaleza, los documentales y todo lo que tenga que ver con el medio ambiente. Aborrezco la mano humana que modifica todo paisaje y a los gobernantes que aprovechan cualquier lugar natural y bonito para construir en él chalets de lujo. Pero no me voy a poner ha hablar ahora de todo ello, quiero hablar más concretamente de los animales y en especial de las mascotas, mis mascotas y la trágica relación que he tenido con ellas. Ahora mismo no tengo ninguna mascota, pero las tuve, e ahí sus historias:
El pájaro colorín:
A este pájaro le pillé jugando al escondite en la calle, era pequeño y debió haberse caído del nido, así que le cogí para mí. Duró unas semanas, le puse en una jaula en la terraza de la cocina y un día apareció tieso, posible razón de su muerte?? Cocinábamos al lado y probablemente inhalo mucho humo.
El canario Pipodín:
Mi mascota más querida, me lo regaló un vecino cuando apenas sabía volar, cantaba, me mordía las uñas, casi le adiestro. Una relación muy bonita de unos cuantos años que se frustró una calurosa mañana de agosto. Estando en el chalet nos fuimos a la piscina y pensé que a Pipodín le gustaría también tomar el sol, así pues le colgué en la pared del patio, de cemento, a que tomara el sol. Cuando llegué a las cuatro de la tarde Pipo estaba tostadísimo, el agua de la jaula se había evaporado y los barrotes de la jaula abrasaban… otra trágica muerte para otra mascota mía.
El canario Pipodín II:
Me duró dos días, le pillé porque no podía volar y le metí en mi jaula. A los dos días le solté porque pensé que no volaba y se marchó.
El gato Misu:
Estando el pueblo un vecino se nos acercó con tres gatillos, uno me lo quedé yo los otros mis primos. Le llamé Misu y duró una semana, harto mi abuelo de los gatos los tiró a saber donde y no volvieron a aparecer.
Perros de la familia:
Mi relación con los perros nunca ha sido buena, nunca he tenido ninguno porque me dan miedo, sí, me dan miedo qué pasa??. De pequeño cuando iba con la bici siempre me salían persiguiendo e introdujeron en mi un complejo interior que no termino de sacármelo. Con el tiempo he ido cogiendo confianza pero ahora el perro de mis primos que esta como una cabra se me tira sin saber porque, asique nada, más animales en contra mía.
Los cerdos:
Durante los meses que pasábamos de pequeños en el pueblo, casi siempre íbamos a casa de una vecina a ver a los cerdos, tenían su gracia. Nos dejaba darles de comer, pero los muy cerdos se comían todo, asique a falta de comida que darles les empezamos a tirar bolas de papel y se lo comían!!. El cerdo casi muere y nos echaron una bronca antológica… otro animal que se me da mal.
Las tortugas:
Tuve dos tortugas, TC (Tened Cuidado) y Miquelangelo, eran un poco empalagosas y sosas pero me divertía dejarlas sin comer algún día y luego darles un poco de comida para que se pelearan entre ellas. Un día en la laguna del pueblo las solté para que nadaran en libertad un rato y nada desaparecieron en las aguas… malditas.
Ranas y topos:
De estos mejor no hacer público lo que pasó.
Y ya no he tenido más mascotas en mi vida, moraleja del post??: por más que me gusten los animales, no estoy hecho para tenerlos.