Sobre la eutanasia.
Hoy me ha ocurrido algo que hacía tiempo que no me pasaba, al despertarme de la siesta no podía levantar ninguna parte del cuerpo, la primera vez que me pasó me acojoné muchísimo, luego fui informándome y es algo más o menos habitual que sucede cuando te despiertas en una determinada fase del sueño… no preocuparse me dije, estoy bien.
En es estado “purgatorial” donde ni estás dormido ni tampoco despierto completamente, tras intentar mover la cabeza o las piernas con nefasto resultado, conseguí sentir la textura del sofá, bien sigo con vida normal.
Puede parecer extraño, pero el miedo a quedarme tumbado eternamente (no me gusta ni mencionar la palabra) me agota a veces, acostarte y pensar que quizá nunca más puedas moverte me agobia y me provoca una aprensión que intento rehuir con cualquier gilipollez con tal de dejar de pensar en ello. Incluso me estoy sintiendo incómodo en escribir esto y pensar en ello, asique acabaré rápido.
El motivo de esta entrada se debe a que la semana pasada mi abuelo pasó varios días en el hospital, nada grave. Estuvo compartiendo habitación con otro hombre que estaba en estado terminal, llevaba meses en ese estado, no se podía mover apenas y a diario le inyectaban mogollón de medicamentos para calmar los dolores que los hacía audibles mediante gritos secos con gran fuerza. Cuando estuve de visita coincidió que el hombre tenía una visita también, giraba levemente la cabeza pero ni respondía a las caricias y saludos que le hacían sus familiares, limitándose a lanzar una mirada de súplica pidiendo que acabaran ya.
Afortunadamente esa noche el hombre murió y digo afortunadamente porque sin conocer realmente qué se le podría pasar por la cabeza al pobre hombre, creo que en esas condiciones no merece la pena vivir. Yo no quisiera estar postrado a una cama, sin poder ni siquiera comer, ni hablar, sin poder levantarme aunque sólo fuera para no tener que pasar el trago de mearme encima, eso no es vida, al menos no la que yo quiero vivir, aunque mis aptitudes mentales diezmadas por algún sorbo de alcohol, la televisión y bisbal, pudieran ser capaces todavía de pensar por mi mismo, si mi otro yo, mi cuerpo, no responde… no quiero vivir así.
Ojalá pudiésemos firmar un papelito, aunque tuviéramos que hacer aún más adinerados a los notarios, en el que poder decidir nuestro propio futuro. Me hacen gracia aquellos que dicen que la eutanasia es propio de gente que no esta dispuesta a luchar… es que, hay situaciones en las que simplemente no puedes luchar… y si yo quiero morirme, igual que en cualquier momento podría tirarme por la ventana (tranquis, aun queda mucho alberto para todos!), también quiero hacer uso de mi derecho a morir de forma digna.
Esta claro que es moralmente repulsivo animar a alguien a que decida acabar con su vida, (mejor invitarle, todo sea por las formas jeje), pero creo que simplemente ayudarle a que pueda beberse algo que le libre de sufrimientos, no es algo que deba estar perseguido. Y que no me digan los detractores de la eutanasia, que con esta postura estaría apoyando a que alguien le preste un cuchillo al amigo al que le ha dejado la novia la misma noche… creo que todos sabemos distinguir las situaciones.
En fin, no quiero seguir pensando en ello, porque es un tema que me da yuyu.