Sobre el mundo de los baños de hombres.
Estás bebiendo cerveza, de repente la vejiga se te hincha y tienes que ir ipso facto al baño, aprovechas un despiste en el juego para levantarte e ir a tu deseado destino y oyes…
-¿dónde vas?
-Al servicio ¿por?
-Espera un momento que voy yo también…
Aguantas, porque da igual, pero… es necesario ir al baño juntos?? Qué somos? mujeres??, vale que esto pase cuando estás bebiendo en la calle, pero en un bar, cuando no sabes qué tipo de baño te va a encontrar… no mola. Porque cada baño es un mundo, los hay en su mayoría con un sólo retrete, otros tienen retrete y un meadero en la pared, los más avanzados tienen grifos y hasta funcionan!, otros se mantienen a duras penas con un corcho por cadena, otros tienen letreros luminosos que te distraen cuando estás en la labor…
No me gusta ir al baño acompañado, si vas a un baño con un sólo retrete, tienes que rifarte quien entra primero y aguantar, normalmente los retretes están atascados de papel o bien albergan a algún tío vomitando o esnifando, a veces el olor te hace retraerte… asique tienes que manejarte con los meaderos de pared que me dan un asco tremendo (normalmente hay dos, uno de los cuales atascado y chorreando), porque los de la universidad estaban limpios y normalmente la gente tiraba de la cadena cuando meaba, pero los de los bares… huelen mal. Y claro, habitualmente los servicios están atestados de tíos y por rubor o bien por respeto al de al lado pues te acercas un poco para no salpicar, lo cual provoca que surja la alta posibilidad de salpicarte a tí mismo… cosa que da doblemente asco, una por salpicarte y otra por la reacción química furibunda que se habrá formado entre el tuyo y los restos de otros líquidos excrementicios, pero da igual, porque ya es bastante haber conseguido desahogarte y como vas con una copa de más… nada pasa.
En los baños se montan buenas juegas y puedes activar tu sociabilidad, siempre te sueles encontrar con el tipo que te tiró media copa bailando con desenfreno, y allí os reunís, no os conocéis pero os hacéis amigos efímeros y conversas mientras esperas la cola y meáis codo con codo y si puede te salpica para contrarestar la copa que te tiró encima… y te despides y luego te lo vuelves a encontrar arriba o pidiendo otra copa y pasas de él, porque la amistad únicamente se limita al baño, arriba en la pista es otro mundo.
Y también te puedes encontrar con la chica pizpireta que estaba a tu lado… sí, porque esa es otra, los servicios de los tios suelen ser unisex, nos quitan nuestros baños!!, siempre ves a algún pringao que se cree que esta a punto de ligarse a la de los baños… iluso… si sólo te quieren para que la cueles y poder mear en tus servicios, qué imbéciles somos.
Y también te encuentras con tus amigos, que vienen dispuestos a seguir haciendo trabajar a los riñones y qué dices?, un simple guiño, un “joder cómo vamos eh”, un “colilla…” mientras haces un gesto de capar o simplemente te limitas a resaltar lo buena que esta X, su culo, sus… .
El mundo de los baños… Nos lo están poniendo difícil, el modernismo esta acabando con la racionalidad, por qué los carteles que indican si un servicio es de hombre o de mujer cada vez son más abstractos y complicados de entender??, si con poner en letreros “hombre”/“mujer” o un simple ♂/♀ vale, es entendible la semiótica básica es la que funciona, que no enreden más. Alguna vez me he equivocado y he entrado en el servicio de las chicas… sin duda encontrarte allí no es la mejor forma de entrar a una tia, no se si por suerte o por desgracia no me encontré a nadie, pero… quién sabe el mundo oculto que se hallará tras sus baños.
Oso — 14-12-2006 15:43:03