Sobre el carnaval, el sillón Voltaire y yo.
Es una lástima que no tenga scanner, si tuviera que elegir una imagen que reflejara mi opinión sobre los carnavales elegiría sin lugar a dudas la foto que nos hicimos la clase entera cuando estábamos en 1º de E.G.B. Puesto que no puedo enseñaros la imagen os describiré que en ella aparece toda una clase de chavales de 7-8 años disfrazados de payasos, con las bocas abiertas al son del “pa-ta-ta” y en la que aparece escorado a un lado, sin disfrazar, con un jersey blanco de lana, con las manos hacia atrás y sonriendo un chaval que se negó a formar parte del paripé carnavalesco a base de cabezonería y llanto.
Sí, siempre me ha disgustado disfrazarme. No es que le vea nada malo, es más, me divierte ver a la gente disfrazada, pero tengo demasiado sentido del ridículo que aun estando todo el mundo disfrazado no me animo. Lo curioso de la foto es que quien realmente hace el ridículo por ir “disfrazado” usease distinto del resto soy yo, yo soy el raro y por lo tanto el no disfrazarme me hace ser el distinto. He de decir también que a la profesora (Encarna) le debí dar pena y me pusieron aquel día una ridícula careta de un gato, imagino que las señoras mayores, los pederastas en celo y las madres que se agolpaban en carnaval por las verjas del colegio para vernos, pensarían que yo era demasiado raro, pero oigan, creo que es de las fotos que más me gustan de las que me he hecho de pequeño.
Al próximo año, ya en 2º de E.G.B, tuve que tragar y fue la única vez que me he disfrazado en toda la vida, de qué? pues nos pusieron un manto amarillo al que pintaron una cara, junto con una cartulina amarilla en la cabeza y ale chavales, vais de soles… patético y nada divertido.
Pues esa es toda mi relación el mundo de los carnavales, salvo algunos recuerdos de ir de chulo acompañando a amigos que iban disfrazados de meretrices, haber ido a alguna cabalgata de carnaval y el intento fallido de ponerme unos pantalones bajos junto a una camisa sandunguera e ir de sarasa que no fructificó.
Imagino que lo de disfrazarse va en el carácter y en la cultura y ni a mí me hace gracia hacerlo ni en mi familia de las profundas y frías tierras del norte de Castilla ha habido alguna vez intención de celebrar algo a través del disfraz, eso sí, estoy convencido de que algún día tendré valor y me disfrazaré… pues de lo típico, de mujer, lo de verte tetas y eso tiene su gracia.
Curiosa coincidencia hoy que se unen los comienzos del carnaval con el inicio del juicio del 11M, qué guay, vamos, para que cada uno se divierta con lo que quiera.
La verdad es que no se cuando empieza porque según lo que me han dicho toda la vida el carnaval es cuarenta días antes de la Semana Santa y para tal cita quedan más días. Pero es tal el respeto hacia uds. que no podía dejar esta duda en el aire, así que me molesté en buscar en wikipedia y esto es lo que viene:
“La fecha del carnaval tiene una relación directa con la fecha de Semana Santa. Martes de Carnaval es el día anterior a Miércoles de ceniza y el sábado de carnaval que es cuando se celebra en la mayoría de las ciudades es el sábado anterior al Miércoles de ceniza. Miércoles de ceniza es el día de comienzo de la Cuaresma y es 40 días antes que el Domingo de Ramos que es el domingo anterior al Domingo de Resurreción”
¿Todo claro verdad?, pues ale a disfrazarse.